Κυριακή, 2 Νοεμβρίου 2008

Lengua y cultura gallegas-Una brevísima introducción



El gallego es una de las cuatro lenguas oficiales de España (los otros tres son el castellano, el catalán y el vasco) y se habla de la mayoría de la población de Galicia, es decir de más de tres millones de hablantes.
Galicia y la parte de Portugal situada al norte del río Duero, forman una región que puede estar claramente definida, a causa de su absoluta separación de la meseta central de España. Galicia se encuentra en el extremo oeste de le región cantábrica y la parte de Portugal del Norte también se separa de España por el río, que corre entre abruptos e impresionantes roquedas. Las valles abundantes que hay en esta región la hacen capaz de sostener una densa población, cuya actividad más importante es la agricultura.

La mayoría de los especialistas creen que los primeros habitantes de Galicia eran de origen preindoeuropeo y no tenemos muchas informaciones sobre su cultura. Pero suponemos que debían de haber desarrollado un arte semejante al arte rupestre, rasgos de la cual hemos descubierto en la zona pirenaica. Los habitantes preindoeuropeos, al igual de los celtas, los cuales aparecieron posteriormente en la región, han dejado sus huellas en la lengua. Así encontramos en el gallego palabras de origen preindoeuropeo y también palabras de origen celta. Actualmente, el gallego es muy rico en voces celtas, más rico que todas las lenguas que pertenecen genéticamente a la familia latina.

Comenzando a presentar la posición del gallego en el dominio lingüístico neolatino, sería conveniente tratar de presentar un breve esquema de la historia, la lengua y la literatura de esta región a través de los siglos.
Como decimos antes, después de los primeros habitantes preindoeuropeos aparecieron en la región los celtas, expulsados por los íberos, y formaron gradualmente el grupo étnico galaico-portugués o lusitano. El último nombre es el nombre que utilizaron posteriormente los romanos para identificarlos.
Durante los años 155-139 a. C. los Romanos conquistaron a los Lusitanos en Portugal. El ejército romano invadió Galicia pero no pudo conquistar la región permanentemente. Pero unas décadas después las legiones de Augusto finalmente lo suceden.



Así la tierra conquistada forma parte del Imperio Romano en el siglo I a. C., mucho más tarde que el resto de la península y así comienza una tardía romanización que conllevó la incorporación de los indígenas y de los celtas a la lengua y la cultura de los conquistadores. El proceso de romanización que se produjo en otros lugares, se produjo también en Galicia; a causa de matrimonios y determinadas ventajas administrativas como la ciudadanía romana, el reparto de tierras, etc. Así la lengua latina se convirtió poco a poco en el latín vulgar de Galicia, que posteriormente se haría el gallego de hoy.
La llegada a Galicia de pueblos germánicos en el siglo V deja un considerable número de préstamos lingüísticos como laberca, roupa, etc. No sucede lo mismo con los árabes porque el Norte de la Península consiguió frenar la invasión musulmana. El Norte consiguió conservar no sólo la religión cristiana, sino también la lengua. Las palabras de origen árabe han venido en gallego más indirectamente, especialmente a través del castellano. Tantas palabras son laranxa, azucre, etc.

De este modo podemos decir con seguridad que la fuente primaria para la transformación del latín en el gallego de hoy fue el latín mismo. La transformación se produjo de manera progresiva e imperceptible y no es posible dar una fecha exacta desde la cual el latín es gallego. Pero sabemos con cierta seguridad que en el siglo X la lengua hablada por el pueblo debía de haber sido bastante lejana de la lengua utilizada por la iglesia y la administración. Es la época cuando no sólo el gallego, sino también todos los dialectos más importantes de España se han formado y se presentan claramente diferenciadas entre sí. Pero durante la Edad Media el gallego constituye una misma unidad lingüística con el portugués y las dos lenguas forman el galaico-portugués. Aún no es posible trazar una línea clara entre los dos idiomas. Lo seguro es que el castellano ha recibido muchos vocablos de esta fuente.
El gallego, a causa de su aislamiento del resto de la Península, sin posibilidades de expansión, por no tener fronteras abiertas al resto de España, se presentó muy arcaizante y aceptó una fuerte presión castellana. Así, durante la época a que referimos, aún no ha conseguido obtener una norma única.


Pero hay algo que da prestigio a esta lengua: la aparición de una poesía lírica durante los siglos XII y XIII, que deja su marca no sólo en Galicia, sino también en todo el mundo castellano. De este período conocemos más que cien poetas y es el período de más esplendor de toda la historia del país. Hay cantigas de amor, cantigas de amistad y cantigas religiosas. Muchos poetas y juglares de Castilla prefirieron la lengua gallega para expresarse en sus obras. El rey Alfonso X el Sabio, de origen castellano, escribe su obra famosa Cantigas en gallego, cantando en este libro sus palabras más hermosas. Es una de las primeras obras en lengua gallega que se conservan, dando así a los filólogos una importante fuente para saber cómo funcionaba entonces la lengua. Uno de éstos ha denominado el gallego “una lengua jugosa, rica y expresiva”.


Además de las cantigas existe una producción en prosa ( histórica, religiosa y jurídica). Las obras más importantes de este género literario son el libro Crónica Troiana y el libro Crónica Xeral.
Desde una perspectiva histórica, el florecimiento de la literatura gallega en este período está en contradicción a las ideas de los investigadores de historia españoles, aunque no podemos negar el facto de que durante aproximadamente dos siglos, el gallego fue la lengua literaria no sólo de Galicia, sino de territorios que pertenecían a otros espacios lingüísticos.

En el año 1139 Portugal declara su independencia de Castilla y el territorio lingüístico galaico-portugués del Sur se consolida en el nuevo reinado. Desde esta fecha la lengua gallega y la lengua portuguesa siguen sus propios caminos y se diferencian gradualmente. Galicia no podía crear un reino fuerte y por ello su reino no duró mucho y fue subordinado al reino de León y luego al reino de Castilla. A partir del siglo XV las manifestaciones del gallego como lengua literaria son bastante escasas y la expresión escrita cae poco a poco en decadencia. En la administración, el castellano predomina gradualmente hasta que el gallego se pueda utilizar solamente en casa.


La producción literaria comienza de nuevo en el siglo XIX con el Romanticismo y de la popularidad que gozan algunos escritores, como Eduardo Pondal y Manuel Curros Enríquez. Bajo el régimen de Franco el uso de la lengua fue prohibido, lo mismo que sucedió con las otras lenguas de España, excepto el castellano. Así pues, la capital intelectual de Galicia fue Buenos Aires, donde aparecieron importantes escritores como Celso Emilio Ferreiro, Álvaro Cunqueiro y Eduardo Blanco-Amor.

Hoy en día el gallego es la lengua oficial de la Comunidad Autónoma de Galicia junto al castellano. Se utiliza tanto en la educación primaria como en la segundaria, pero de un modo irregular. Aunque el gobierno de Galicia trata de promover la lengua, en las escuelas sólo un número limitado de profesores la utilizan para explicar otras materias. Pero en nuestros años hay un nuevo movimiento hacia la diversidad cultural en Europa. Al principio, a través del Consejo de Europa y posteriormente a través de las nuevas leyes de la Comunidad Europea. También hay libros sobre la lengua, la literatura y la gramática, los más interesantes de los cuales han sido publicados en estos últimos años.

Para terminar, daremos una brevísima descripción de la pronunciación del gallego dentro del grupo lingüístico galaico-portugués. En los dialectos gallegos no existe la sibilante sonora [z] que aparece en portugués: la palabra rosa se articula con la misma sibilante [s] de la palabra portuguesa passo y la palabra fazer con la sibilante [θ] que sólo existe en al castellano normativo. Tampoco existe la fricativa palatal sonora [ž]. En su lugar tenemos en gallego la fricativa sorda [∫] como en la palabra portuguesa enxada.
Con la diversidad lingüística y geográfica que existe en España, no es fácil hablar del “carácter español” como si fuera una sola cosa. Aunque existen características propias a los españoles, podemos decir que los tipos de cada región son bien diferenciados entre sí. El caso del Galicia es un ejemplo brillante. La persona gallega se conoce como una persona melancólica y misteriosa. Lo mismo podemos decir de los portugueses.
Los gallegos intentan defensar su patrimonio cultural y lingüístico. Galicia puede ser un buen ejemplo de una política lingüística respetuosa de la diversidad.

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