Παρασκευή, 7 Ιουνίου 2013

Garcilaso de la Vega - Soneto XI



Hermosas ninfas, que, en el río metidas, 
contentas habitáis en las moradas 
de relucientes piedras fabricadas 
y en columnas de vidrio sostenidas; 

agora estéis labrando embebecidas 
o tejiendo las telas delicadas, 
agora unas con otras apartadas 
contándoos los amores y las vidas: 

dejad un rato la labor, alzando 
vuestras rubias cabezas a mirarme, 
y no os detendréis mucho según ando, 

que o no podréis de lástima escucharme, 
o convertido en agua aquí llorando, 
podréis allá despacio consolarme.

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